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Espacio de consulta de Aleix Hildebrandt, psicólogo online y presencial en Manresa y La Seu d'Urgell

Cómo aprovechar la terapia online al máximo: guía práctica para sacar todo el partido a cada sesión

Hacer terapia online es una oportunidad real de cambio —pero, como cualquier herramienta, el partido que le sacas depende en gran parte de cómo la usas. Como psicólogo que atiendo por videollamada desde Manresa y La Seu d'Urgell, comparto las claves que veo que marcan la diferencia entre una terapia que transforma y una que simplemente transcurre.

Cuando alguien me pregunta cómo aprovechar la terapia online, lo primero que le digo es que la pregunta en sí ya es una muy buena señal. Significa que no viene a las sesiones a pasar el rato: viene a trabajar. Y en psicología clínica, esa actitud es la mitad del camino. La terapia online —como la presencial— no es algo que te ocurre mientras estás sentado en la silla. Es un proceso activo en el que, entre el terapeuta y tú, construís conjuntamente algo que no podrías construir solo. En este artículo quiero compartir, desde mi experiencia como psicólogo en Manresa, el Bages y La Seu d'Urgell, las claves prácticas que hacen que la terapia psicológica online realmente funcione.

Prepara el espacio y la mente antes de cada sesión de terapia online

Una de las ventajas de la terapia online es que la haces desde casa —o desde donde mejor te vaya. Pero esa ventaja se convierte en obstáculo cuando la sesión empieza en medio del ruido de los platos, con el móvil vibrando en el bolsillo y con la mente todavía enganchada a la reunión de trabajo de hace una hora.

Lo que recomiendo a mis pacientes es construir un pequeño ritual de transición de cinco minutos antes de conectarse:

  • Cierra todo lo que no necesitas en el ordenador o dispositivo: las pestañas abiertas, el correo, las redes sociales. La sesión de terapia online merece la misma atención exclusiva que una reunión importante.
  • Pon el móvil en silencio y, si puedes, déjalo fuera del espacio donde harás la sesión. La notificación que llega en un momento clave puede romper un hilo emocional que costaba tejer.
  • Asegura un espacio privado donde puedas hablar con libertad. Unos auriculares ayudan a mantener la confidencialidad si hay alguien más en casa y mejoran mucho la calidad del audio. Si no puedes tener privacidad en casa —por niños, pareja o compañeros de piso—, hablémoslo: siempre hay alternativas (el coche, una biblioteca, un momento diferente del día).
  • Llega unos minutos antes de la hora pactada. No es por formalidad: es para no iniciar la sesión con la respiración acelerada y la mente a medio camino.

Cuando mis pacientes de Manresa, el Bages o La Seu d'Urgell —o de cualquier otra parte de Cataluña o España— me cuentan que se han preparado de esta manera, la diferencia en la calidad de la sesión es palpable desde el primer minuto. Llegar presente es, quizás, lo más importante que puedes hacer para aprovechar la terapia online.

Trae material: lo que pasa entre sesiones es el corazón del trabajo

La terapia online no dura 50 minutos a la semana. La terapia real dura toda la semana: ocurre mientras duermes y procesas una conversación difícil, mientras conduces y de repente una pieza encaja en su lugar, mientras te sientes mal sin saber exactamente por qué. Lo que pasa entre sesiones es tan importante como lo que pasa durante ellas.

Para aprovechar mejor cada sesión de psicología online, te animo a traer material. Puede ser cualquier cosa:

  • Una situación que te haya costado gestionar durante la semana.
  • Un pensamiento recurrente del que no sabes de dónde viene.
  • Una emoción que has sentido con intensidad y no has llegado a entender.
  • Una conversación que te ha impactado —positiva o negativamente.
  • Algo pequeño que has hecho diferente y que ha funcionado mejor de lo que esperabas.

No hace falta que traigas una lista organizada. Una nota breve en el móvil, una hoja de papel o simplemente el recuerdo vívido de un momento es suficiente. Lo que importa es no perder esos hilos que, cuando se producían, parecían significativos. Porque en terapia online —como en presencial— a menudo es en esos hilos donde están las respuestas más importantes.

Sé honesto: la terapia online funciona en la medida en que te permites ser visto

Aquí tengo que decir algo que suena sencillo pero que en la práctica cuesta: para aprovechar la terapia psicológica online tienes que ser honesto. No porque yo te juzgue —no lo hago, ni es mi trabajo—, sino porque la terapia trabaja con lo que es real, no con lo que se presenta bien.

A veces los pacientes me dicen lo que creen que quiero escuchar. «Ha ido bien», «estoy mejor», «he hecho el ejercicio». Cuando en realidad han tenido una semana terrible, se han sentido estancados o no han podido hacer nada de lo que habíamos hablado. Es completamente comprensible: exponer las partes que no funcionan da vergüenza, especialmente al principio. Pero es precisamente en ese espacio de vulnerabilidad honesta donde la terapia puede hacer algo.

La terapia online tiene, paradójicamente, una ventaja en este sentido: muchos de mis pacientes me confiesan que se abren con más facilidad desde su propio espacio que en un despacho desconocido. La distancia física, en lugar de ser una barrera, a veces actúa como un contenedor de seguridad que facilita decir lo que cuesta decir. Si te ocurre esto, es un recurso: úsalo.

Haz las tareas entre sesiones —y trátalas como una parte de la terapia

La psicología clínica es, en su esencia, una disciplina práctica. No basta con comprender: hay que experimentar, probar, equivocarse y volver a intentarlo. Por eso, cuando entre sesiones propongo algún ejercicio, reflexión o práctica, no lo hago para llenar tiempo: lo hago porque sé —por la evidencia clínica y por mi experiencia con pacientes de toda Cataluña y España— que el cambio real se produce en la vida cotidiana, no en las sesiones.

Las tareas pueden ser muy diversas: llevar un diario de estados de ánimo, tener una conversación difícil que se había ido evitando, practicar una técnica de regulación emocional en un momento de tensión real, observar un patrón de pensamiento sin intentar cambiarlo. No hace falta hacerlas perfectamente. De hecho, no hacerlas —o hacerlas a medias y entender por qué— a menudo es tan informativo como hacerlas del todo. Lo que importa es que vengas a la sesión de terapia online con algo: una observación, una dificultad, una sorpresa.

Aprende a identificar y expresar lo que sientes durante la sesión

Una de las habilidades que más se trabajan en terapia es la capacidad de identificar y nombrar las emociones con precisión. No es un ejercicio abstracto: es una habilidad fundamental para la salud mental. Y se practica, entre otros lugares, durante las propias sesiones.

Si en un momento de la sesión notas que algo te remueve —una presión en el pecho, una tensión en los hombros, ganas de cambiar de tema, una lágrima que sube—, dilo. «Cuando has dicho eso, he sentido algo extraño que no sé cómo describir.» O: «No sé por qué, pero ahora estoy incómodo.» Esos momentos, cuando se nombran en voz alta, a menudo nos llevan al centro de lo que estamos trabajando. Para aprovechar la terapia online al máximo, cultiva el hábito de hacerte esta pregunta durante la sesión: ¿Qué estoy sintiendo ahora mismo?

Sé que para algunas personas —especialmente aquellas que han aprendido a desconectarse de sus emociones como mecanismo de supervivencia— este ejercicio puede resultar incómodo o incluso imposible al principio. No pasa nada. Es precisamente en ese punto donde empieza el trabajo.

Ten paciencia con el proceso: el cambio real no es lineal

Una de las cosas que más cuido explicar a mis pacientes es que el progreso en terapia no es una línea recta ascendente. Hay semanas en las que todo parece avanzar rápidamente; otras en las que parece que estáis dando vueltas al mismo sitio; y otras en las que las cosas incluso empeoran temporalmente antes de mejorar. Esto no significa que la terapia no funcione: a menudo significa que estáis tocando algo profundo.

Aprovechar la terapia online —o cualquier terapia— implica aprender a distinguir entre un estancamiento real y la sensación normal de incomodidad que acompaña a cualquier cambio genuino. Y si tienes dudas sobre cómo va el proceso, dilo directamente en sesión. Una buena relación terapéutica es aquella en la que se puede hablar de la propia terapia sin que nadie se sienta atacado.

Desde mi consulta online —accesible para personas de Manresa, el Bages, La Seu d'Urgell, el Alt Urgell, el Pirineo, Barcelona y cualquier punto de Cataluña o de España— veo cada semana cómo personas que al principio eran escépticas sobre la terapia psicológica online acaban diciendo que ha sido una de las decisiones más importantes que han tomado. No porque la terapia sea mágica, sino porque han aprendido a aprovecharla.

Si estás leyendo esto y llevas tiempo pensando en buscar ayuda psicológica, te invito a dar el primer paso. La primera visita es sin compromiso: es simplemente una conversación para conocernos y ver si tiene sentido trabajar juntos. Escríbeme por WhatsApp al 611 75 70 76 y buscamos una primera hora que se adapte a tu agenda.

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Además de mi consulta presencial en Manresa, ofrezco psicología online para toda Catalunya y España. La psicología online desde Manresa permite combinar sesiones presenciales en el Bages con videoconsultas desde casa. Primera visita sin compromiso — 60€/sesión, el mismo precio que en persona.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo aprovechar mejor la terapia online si tengo poco tiempo para prepararme?

Incluso cinco minutos antes de la sesión marcan la diferencia. Cierra las aplicaciones que no necesitas, pon el móvil en silencio y haz tres respiraciones profundas. No hace falta ninguna preparación elaborada: lo que importa es llegar presente, no perfectamente preparado. Si has vivido algo significativo durante la semana —una situación que te ha costado gestionar, un pensamiento recurrente, una conversación difícil— anótalo brevemente. Eso nos dará un punto de partida concreto para trabajar, aunque la sesión empiece con poco margen.

¿Cuántas sesiones de terapia online se necesitan para ver resultados?

Depende mucho del motivo de consulta y de la persona, pero en mi experiencia la mayoría de pacientes empiezan a notar cambios perceptibles entre la cuarta y la octava sesión. Los primeros beneficios no suelen ser grandes transformaciones, sino cosas concretas: dormir algo mejor, responder de manera diferente a una situación que antes les desbordaba, tener más claridad sobre lo que quieren. Un proceso terapéutico bien aprovechado no es el más largo, sino el que construye herramientas reales que la persona puede seguir usando cuando la terapia termina.

¿La terapia online es tan eficaz como la presencial para la ansiedad y la depresión?

Sí, y la evidencia científica acumulada durante dos décadas lo confirma. Los estudios muestran que la terapia psicológica por videollamada obtiene resultados equivalentes a la presencial para los motivos de consulta más frecuentes: ansiedad, depresión, estrés crónico, duelo, baja autoestima y problemas de pareja. Lo que determina la efectividad no es si la sesión es online o cara a cara, sino la calidad del vínculo terapéutico, la solidez del método y, sobre todo, la implicación activa de la persona en el proceso. En mi consulta lo verifico cada semana con pacientes de Manresa, el Bages, La Seu d'Urgell y de muchos otros lugares de Cataluña y España.

¿Cuánto cuesta la terapia online y cómo funciona la primera visita?

El precio de la terapia online en mi consulta es de 60€ por sesión, lo mismo que la sesión presencial. La primera visita es siempre sin compromiso: es una conversación para conocernos, que me expliques lo que te ha traído hasta aquí y valorar juntos si tiene sentido iniciar un proceso terapéutico. Puedes escribirme por WhatsApp al 611 75 70 76 para acordar hora y día. Atiendo en catalán, castellano e inglés, de lunes a sábado, y llego a personas de cualquier punto de Cataluña y España sin ninguna restricción geográfica.

¿Puedo combinar sesiones de terapia online con visitas presenciales?

Absolutamente, y para muchos de mis pacientes este modelo mixto es el que mejor funciona. La mayoría de sesiones se hacen por videollamada, por la comodidad y la flexibilidad que ofrece, y ocasionalmente hacemos una sesión presencial en la consulta de Manresa (Carretera de Vic, 22, 4º) o de La Seu d'Urgell (Carrer Sant Ot, 1) cuando el trabajo que estamos haciendo se beneficia de la proximidad física. No es una restricción ni una jerarquía: es aprovechar lo mejor de las dos modalidades en función del momento del proceso.