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Consulta de psicología de Aleix Hildebrandt en Manresa — espacio donde se realizan peritajes psicológicos forenses

Simulación y disimulación en el peritaje psicológico: cómo detectarlas

En el contexto forense, los psicólogos no podemos asumir que todas las personas que evaluamos presentan sus síntomas de manera honesta. La simulación, la agravación y la disimulación son fenómenos frecuentes que requieren instrumentos específicos para ser detectados. En este artículo explico, desde mi experiencia clínica y forense, cómo abordo esta cuestión y qué herramientas utilizo.

Una de las preguntas que los abogados y los jueces me hacen con más frecuencia cuando se incorporan por primera vez a un proceso con un peritaje psicológico es: "¿Pero usted puede saber si la persona miente?" La respuesta breve es: no somos detectores de mentiras. La respuesta larga es lo que intento explicar en este artículo.

La psicología forense no evalúa la sinceridad de una persona en términos morales o intuitivos. Lo que sí podemos hacer —y con una precisión sorprendentemente alta cuando se utilizan los instrumentos adecuados— es determinar si el patrón de respuesta de una persona en una evaluación es consistente con la sintomatología que describe, o si, por el contrario, presenta indicadores que sugieren exageración, minimización o fabricación de síntomas. Esto tiene un nombre técnico: evaluación de la validez de los síntomas.

Llevo más de ocho años trabajando en psicología clínica y forense, y la detección de la simulación y la disimulación es una de las áreas que me ha exigido una formación más específica y una actualización metodológica constante. A continuación explico los conceptos fundamentales y las herramientas que utilizo en mi práctica pericial.

Simulación peritaje psicológico: definiciones precisas

Antes de entrar en los instrumentos, es necesario tener claras las definiciones. En psicología forense, no todo es blanco o negro, y la terminología importa.

  • Simulación (malingering): producción o exageración intencional de síntomas psicológicos o físicos ausentes o mínimos, motivada por la obtención de un beneficio externo: una compensación económica, una sentencia favorable, evitar responsabilidad penal o acceder a una prestación por incapacidad. El DSM-5 la recoge como condición a tener en cuenta (V65.2), no como diagnóstico clínico.
  • Agravación: variante de la simulación en la que los síntomas reales existen pero se presentan de manera magnificada y desproporcionada en relación con su gravedad o impacto funcional real. La persona no fabrica nada de cero, pero sí distorsiona la intensidad.
  • Disimulación: el polo opuesto. La persona minimiza, niega u oculta síntomas reales. Típica en contextos de custodia de menores —donde el progenitor quiere parecer más estable de lo que es—, en selección de personal o en evaluaciones de riesgo donde mostrar dificultades emocionales comporta un perjuicio.
  • Trastorno facticio (factitious disorder): la persona fabrica o induce síntomas, pero la motivación es interna —necesidad de rol de enfermo—, no un beneficio externo. Es importante distinguirlo de la simulación.
  • Enfermedad por poderes (factitious disorder imposed on another): un cuidador —habitualmente la madre— fabrica, induce o exagera síntomas en otra persona, habitualmente un hijo menor. Aunque es menos frecuente, es especialmente relevante en peritajes de custodia y de protección de menores.

En la práctica forense real, raramente encuentro casos de simulación pura y total. Lo que es más habitual es un continuum: personas que presentan síntomas reales pero que, bajo la presión del contexto judicial y sus consecuencias, tienden a enfatizarlos o a representarlos de una manera que se aleja de su experiencia cotidiana.

Por qué la simulación es tan frecuente en contextos forenses

La razón es sencilla: en un contexto judicial, los síntomas psicológicos suelen tener consecuencias directas sobre decisiones muy importantes. No es lo mismo describir el propio estado emocional en la consulta del médico de cabecera que hacerlo ante un psicólogo forense cuando el resultado puede determinar si se obtiene una pensión de incapacidad permanente, si se consigue la custodia de los hijos o si se recibe una indemnización por daños psíquicos.

Los contextos donde la simulación es estadísticamente más prevalente incluyen:

  • Incapacidades laborales y pensiones de discapacidad: cuando la concesión de una prestación depende de la gravedad de los síntomas psicológicos, el incentivo para exagerar es alto. Estudios de prevalencia sitúan la simulación en este contexto entre un 20 y un 35% de los casos, dependiendo del contexto y de los criterios diagnósticos utilizados.
  • Violencia de género: en ambos sentidos. Las víctimas reales pueden exagerar síntomas para ser tomadas en serio, y las personas falsamente acusadas pueden fabricar sintomatología para atraer atención sobre su propia victimización. La discriminación entre casos reales y simulados es una de las tareas más delicadas del peritaje en este contexto.
  • Accidentes de tráfico y responsabilidad civil: la reclamación de daños psíquicos tras un accidente —especialmente cuando hay implicadas compañías aseguradoras— es un contexto de alto riesgo de simulación y, especialmente, de agravación.
  • Procesos penales: la simulación de trastorno mental para evitar la imputabilidad —o la exageración de un trastorno real para reducir la responsabilidad penal— es un fenómeno bien documentado en la literatura forense.
  • Custodia de menores: en este contexto, la disimulación es probablemente igual de frecuente que la simulación. El progenitor quiere presentar una imagen de salud mental óptima y puede minimizar dificultades psicológicas reales significativas.

Instrumentos de detección de simulación: MMPI y PAI

Las escalas de validez de los grandes tests de personalidad son la primera línea de detección en cualquier batería forense. Tanto el MMPI-3 como el PAI disponen de un conjunto de indicadores diseñados específicamente para detectar patrones de respuesta distorsionada.

MMPI simulación: escales de validez del MMPI-3. El MMPI es el instrumento de personalidad con mayor soporte empírico para contextos forenses a escala mundial. Sus escalas de validez cubren un espectro amplio:

  • Escalas de sobrenotificación (detección de simulación): la F (Infrecuencia), que detecta respuesta a ítems poco frecuentes en la población; la Fp (Psicopatología Infrecuente), especializada en síntomas muy poco habituales incluso en personas con psicopatología grave; la Fs (Síntomas Somáticos Infrecuentes); la FBS (Escala de Simulación de Síntomas Somáticos, originalmente diseñada para contextos de accidentes y reclamaciones) y la RBS (Escala de Sesgo de Respuesta), especialmente sensible a la simulación de déficits de memoria.
  • Escalas de infranotificación (detección de disimulación): la L (Mentira), que detecta la negación de pequeños defectos morales universales; la K (Corrección), que evalúa una defensividad más sofisticada; y la S (Supresión), un refinamiento de la escala K para personas con mayor nivel cultural que presentan una imagen excesivamente positiva.

PAI (Personality Assessment Inventory). El PAI complementa el MMPI aportando una perspectiva diferente sobre la validez de la respuesta. Sus cuatro escalas de validez —ICN (Inconsistencia), INF (Infrecuencia), NIM (Impresión Negativa Magnificada) y PIM (Impresión Positiva Magnificada)— miden dimensiones similares pero con una estructura de ítems diferente, lo que las hace informativamente complementarias. Cuando dos instrumentos independientes convergen en indicar posible simulación, la conclusión es mucho más sólida que si depende de un solo test.

El SIMS: instrumento específico para la detección de simulación en psicología forense

A diferencia de las escalas de validez incrustadas en tests de personalidad generales, el SIMS (Structured Inventory of Malingered Symptomatology) es un instrumento creado exclusivamente para detectar la simulación de síntomas psicopatológicos y neuropsicológicos. Consta de 75 ítems de respuesta dicotómica (verdadero/falso) y evalúa cinco dominios:

  • Psicosis (P): detecta la simulación de síntomas psicóticos atípicos o absurdos que raramente se ven en pacientes reales.
  • Deterioro neurológico (NI): evalúa la simulación de síntomas neurológicos poco realistas.
  • Amnesia (AM): detecta reclamaciones de amnesia inconsistentes con los patrones neurológicos reales de pérdida de memoria.
  • Bajo rendimiento intelectual (LI): identifica la simulación de una discapacidad intelectual por debajo de lo que se correspondería con el funcionamiento observado.
  • Trastornos afectivos (AF): detecta síntomas depresivos y ansiosos exagerados o atípicos.

El SIMS tiene una sensibilidad alta para detectar simuladores que no conocen bien los patrones reales de la psicopatología, que son la mayoría. Personas bien informadas sobre los síntomas reales pueden eludirlo parcialmente, lo que hace imprescindible combinarlo siempre con otros instrumentos. El punto de corte recomendado varía ligeramente según el estudio de referencia, pero en la práctica forense habitual una puntuación total de 16 o más sobre 75 es ya una señal de alerta seria que justifica exploración adicional.

El M-FAST: detección rápida de simulación en psicología forense

El M-FAST (Miller Forensic Assessment of Symptoms Test) es un instrumento breve —19 ítems administrados en formato de entrevista— diseñado para realizar un cribado rápido de la simulación de trastorno mental grave. No sustituye a una batería completa, pero es muy útil como primer filtro en contextos donde el tiempo es limitado o como elemento adicional de la batería cuando la sospecha de simulación es alta.

La ventaja del M-FAST respecto del SIMS o de las escalas del MMPI es que se basa en una entrevista cara a cara, lo que añade información sobre el comportamiento de la persona durante la administración. Una persona que responde positivamente a un elevado número de los ítems del M-FAST —que implican síntomas muy atípicos o imposibles en términos neuropsicológicos— proporciona una señal clara que justifica una exploración forense más profunda. Su brevedad lo convierte en especialmente práctico en contextos de urgencia o de primer contacto pericial.

El TOMM para la simulación de déficits de memoria

En casos donde la persona alega pérdida de memoria —como consecuencia de un accidente de tráfico, un traumatismo craneoencefálico, un episodio disociativo o un estrés postraumático grave—, las escalas de validez del MMPI o el SIMS no son suficientes. Es necesario utilizar un test de rendimiento de validez específico para la memoria.

El TOMM (Test of Memory Malingering) es el gold standard en este ámbito. Es una prueba de reconocimiento visual con dos fases de 50 ítems cada una y una fase de retención opcional. La lógica del TOMM es elegante: la tarea es suficientemente sencilla para que incluso personas con daño cerebral grave rindan por encima del 45% de aciertos. Si una persona rinde por debajo de este umbral —es decir, por debajo de lo que se obtendría por azar—, el patrón es estadísticamente incompatible con cualquier tipo de deterioro neurológico real conocido y apunta claramente a un esfuerzo activo por rendir mal.

En mi práctica forense, incluyo el TOMM sistemáticamente en todos los peritajes donde la memoria es relevante para la pregunta forense: accidentes, TEPT con déficits cognitivos alegados, procedimientos de incapacidad.

La detección de la disimulación: el polo opuesto, igual de importante

La literatura forense ha dedicado mucha menos atención a la disimulación que a la simulación, pero en mi experiencia cotidiana es un fenómeno igualmente frecuente. La disimulación aparece principalmente en tres contextos:

  • Peritajes de custodia: ambos progenitores —o uno de ellos— presentan una imagen de salud mental impecable que no se corresponde con la realidad de su funcionamiento cotidiano.
  • Selección de personal y evaluación de aptitudes: cuando el resultado de la evaluación determina el acceso a un puesto de trabajo, las personas tienden a minimizar dificultades emocionales o problemas de salud mental.
  • Evaluación de riesgo: personas que están siendo evaluadas para determinar su idoneidad para acceder a armas, para ejercer como pilotos o para ocupar cargos de responsabilidad pueden tener motivación para presentar una imagen excesivamente positiva.

La detección de la disimulación se basa fundamentalmente en las escalas de infranotificación del MMPI-3 (L, K, S) y en la escala PIM del PAI. Una puntuación muy elevada en L sugiere una negación ingenua de pequeñas imperfecciones; una K o S elevada indica una defensividad más sofisticada. Cuando estos perfiles se combinan con una ausencia total de sintomatología en las escalas clínicas —algo estadísticamente improbable en cualquier persona adulta— el cuadro apunta claramente a disimulación.

Aspectos deontológicos del peritaje psicológico sobre simulación

La detección de simulación y disimulación plantea dilemas deontológicos que no se pueden ignorar. Como psicólogo colegiado (nº 26039 COPC), me rijo por el Código Deontológico del Consejo General de la Psicología, que establece principios claros sobre la actuación en contextos forenses.

  • No puedo concluir simulación a partir de un solo instrumento. Nadie debería hacerlo. Una puntuación elevada en el SIMS, por ejemplo, es una señal de alerta que justifica una evaluación más profunda, pero nunca es por sí sola una conclusión forense.
  • Debo ser explícito sobre las limitaciones de mis instrumentos. Las escalas de validez no detectan la intención consciente; detectan patrones de respuesta estadísticamente inusuales. Puedo decir "el patrón de respuesta de esta persona es inconsistente con la sintomatología que describe", pero no "esta persona miente".
  • Debo comunicar a la persona evaluada el rol que tengo y que la evaluación se efectúa en un contexto forense, no terapéutico. La confidencialidad es limitada y las conclusiones irán a disposición del juez o del tribunal.
  • No puedo actuar simultáneamente como terapeuta y como perito de la misma persona. Estos roles son incompatibles y su confusión compromete la integridad de ambos.
  • Debo considerar siempre la alternativa no simulatoria. Algunos patrones de exageración pueden ser explicados por la ansiedad de la situación de evaluación, por dificultades de comprensión de los ítems o por la naturaleza misma de algunos trastornos —en la hipocondría o en el trastorno de síntomas somáticos, la magnificación es un síntoma real, no una distorsión voluntaria.

La integración de resultados: no hay veredicto automático

Ningún instrumento, por bueno que sea, toma decisiones por sí solo. En mi práctica, la conclusión sobre la posible presencia de simulación, agravación o disimulación es siempre el resultado de integrar múltiples fuentes de información:

  • Las escalas de validez de todos los tests administrados, analizadas conjuntamente
  • La coherencia entre el relato de la persona en la entrevista y las puntuaciones en las escalas clínicas
  • La revisión de la documentación clínica previa disponible
  • La coherencia entre el funcionamiento descrito y el comportamiento observado durante las sesiones de evaluación
  • Las fuentes de información colaterales, cuando están disponibles y es adecuado utilizarlas
  • El contexto específico del caso y las motivaciones plausibles en ese contexto

Cuando todas estas fuentes convergen en la misma dirección, la conclusión es sólida y defendible ante un tribunal. Cuando son contradictorias, la tarea del psicólogo forense es explicar las contradicciones, no forzar una conclusión que los datos no sostienen.

Si tienes un caso que requiere un peritaje psicológico y la cuestión de la simulación o la disimulación puede ser relevante, puedes contactarme directamente por WhatsApp o por teléfono. Atiendo en Manresa (Carretera de Vic, 22, 4º piso) y en La Seu d'Urgell (Carrer Sant Ot, 1), y trabajo tanto con particulares como con despachos de abogados y compañías aseguradoras que necesitan una opinión pericial independiente.

Psicología forense en Manresa: peritaje e informes judiciales

Ejerzo como perito psicólogo judicial desde Manresa, en el Bages. Si necesitas un perito psicólogo en Manresa para un procedimiento judicial (custodia, violencia de género, daño psicológico, incapacitación), puedes contactar conmigo. Mi especialidad en psicología forense en Manresa incluye la redacción de informes periciales y la declaración ante juzgados de Catalunya y España. 60€/sesión de consulta.

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Trabajo con abogados, particulares y compañías aseguradoras. Primera consulta sin compromiso. 60€/sesión.

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Preguntas frecuentes sobre simulación en peritaje psicológico

¿Qué es la simulación en el peritaje psicológico?

La simulación en psicología forense —conocida en inglés como malingering— es la producción o exageración intencional de síntomas psicológicos o físicos ausentes o mínimos, motivada por la obtención de un beneficio externo: una prestación económica, una sentencia favorable, evitar responsabilidad penal o conseguir una indemnización. El DSM-5 la recoge como condición a tener en cuenta (V65.2), no como diagnóstico clínico. Su detección requiere instrumentos especializados y no puede basarse solo en la impresión clínica del evaluador.

¿Qué detecta el SIMS en psicología forense?

El SIMS (Structured Inventory of Malingered Symptomatology) es un cuestionario de 75 ítems diseñado específicamente para detectar la simulación de síntomas psicopatológicos y neuropsicológicos. Evalúa cinco dominios: psicosis, deterioro neurológico, amnesia, bajo rendimiento intelectual y trastornos afectivos. Se utiliza como complemento de las escalas de validez del MMPI, no como instrumento único. Una puntuación elevada es una señal de alerta que debe integrarse con el resto de la batería forense antes de concluir simulación.

¿El MMPI detecta simulación en peritajes psicológicos?

Sí. El MMPI-3 —y su versión anterior el MMPI-2-RF— dispone de un conjunto extenso de escalas de validez diseñadas para detectar tanto la sobrenotificación de síntomas (simulación y agravación) como la infranotificación (disimulación). Las escalas clave para detectar simulación son la F, Fp, Fs, FBS y RBS. Para detectar disimulación, las principales son la L (Mentira), la K (Corrección) y la S (Supresión). El MMPI es el instrumento con mayor soporte empírico para contextos forenses a nivel mundial.

¿Cuándo se utiliza el TOMM en un peritaje?

El TOMM (Test of Memory Malingering) se usa cuando la pregunta forense implica la memoria: casos en los que la persona alega pérdida de memoria como consecuencia de un accidente de tráfico, un traumatismo craneoencefálico o un estrés postraumático. El TOMM evalúa si el rendimiento en una tarea de reconocimiento visual es consistente con un deterioro real o si es inferior al esperado incluso en personas con daño cerebral grave. Un rendimiento por debajo del nivel de acierto por azar es un indicador muy sólido de simulación de déficit de memoria.

¿Qué diferencia hay entre simulación y disimulación en psicología forense?

La simulación implica fabricar o exagerar síntomas para obtener un beneficio (pensión, sentencia favorable, etc.). La disimulación es el polo opuesto: minimizar u ocultar síntomas reales para parecer más sano de lo que se es. La disimulación es frecuente en peritajes de custodia —donde el progenitor quiere mostrar una imagen de salud mental óptima— y en contextos de selección de personal o evaluación de riesgo. Su detección se basa en las escalas de infranotificación del MMPI (L, K, S) y en la escala PIM del PAI.

Aleix Hildebrandt, psicólogo sanitario en Manresa y La Seu d'Urgell
Aleix Hildebrandt

Psicólogo sanitario colegiado nº 26039 (COPC) y director de ILDE Psicologia. Con más de 8 años de experiencia en psicología clínica y forense, atiendo en Manresa (Carretera de Vic, 22, 4º piso) y en La Seu d'Urgell (Carrer Sant Ot, 1). Realizo peritajes psicológicos en contextos de familia, violencia de género, daños psíquicos y responsabilidad penal. Primera visita sin compromiso, 60€/sesión. Atendo en catalán, castellano e inglés.